martes 14 de febrero de 2012
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miércoles 8 de febrero de 2012
Hasta siempre flaco querido
Recuerdo que cuando me enamoré de Spinetta, tomé en cuenta que hacía solo un mes atrás, acababa de presentarse en Lima. Por aquel entonces, andaba bailando entre las flamas de un amor somnoliento, por lo que la voz de Spientta llegó como el golpe certero que te despierta en lo mejor de la fiesta que te estás perdiendo. Y claro, a partir de él todo fue distinto, todo supo diferente. De pronto su voz se volvió eterna entre las calles que me llevaban de mi casa a la universidad, en los pasos zigzagueantes de regreso del bar (de la universidad) a casa, y claro, en todas aquellas noches en que tu letra se volvió el viento que alimentó el fuego fatuo que sentenció mis ansías. No podría decir, por más que quisiera, que hubo alguna Cris o alguna Laura, que alimentara esta cuestión kármica de encontrarte entre mis pasos, pero también hubo innumerables tardes en que hice el amor con tu música de fondo. Quizás por ello, en este febrero de mierda, sienta que la resignación es una total mariconada. Que entre tanta desesperanza de imaginarte con el barba, en pleno concierto privado, sienta ahogarme con ese coctel extraño que lleva la onza de tu voz, dos cuartos de rabia y una onza de ron. De volver a recordar que cuando te conocí, hacía tan poco que pasaste por aquí, que ahora sí, tendré que dejar de lado la loca esperanza de ver el disco a duo, que nunca vi, con Charly, que ese viaje tantas veces postergando a Buenos Aires, perderá mucho de sentido sin ti; y que tendré que conformarme con los recuerdos de la Yorio, viéndote leer a Baudelaire en la plaza de Mayo.
Que este mundo, cada vez se vuelve más gris y absurdo; entre tanto ruido, entre tanta joda de Tinelli, la ausencia de tu voz se tonará dolorosa. Por lo que no es tan extraño, que tu partida nos haya sorprendido, teniendo en cuenta de que siempre te creímos irremplazable; y que cuya “eternidad” no nos sepa a ningún consuelo, ni a ningún atisbo de tranquilidad. ¿Qué más podemos decir flaco? Que conformarnos con escucharte, y con inventarnos algún recuerdo, en dónde éramos nosotros los que estábamos cerca; oyéndote, agazapados bajo la lluvia o algún concierto subacuático. En alguna noche en donde solo eran tus acordes, y no un par de lágrimas saltando como si se trataran de trapecistas suicidas, bailando al ritmo de tus acordes. ¿Qué mierda puedo decirte Flaco? Que te voy a extrañar un huevo, que nunca podré decir que te vi en vivo, pero que siempre estuviste conmigo; y que “siempre estarás, siempre estarás en mí”.
Hasta siempre flaco querido.
miércoles 1 de febrero de 2012
El soundtrack de la semana
El soundtrack de la semana, mi querida Janis, como siempre alimentándome el alma y azuzando las cenizas de un incendio que nunca termina de apagarse del todo.
Los agradecimientos por el video, mientras todavía se pueda, son para: Poway23
Las cosas tienen movimiento
Asomarse al pasado, es como echarle una mirada a una vieja película que lleva dando vueltas por la cabeza. Uno nunca termina de verla completa, o al menos, no completamente. Es quizás por ello, cuando uno se encuentra de visita con alguna parte del pasado, no puede evitar preguntarse si aquella parte, será con la que ahora solo compartirán un vínculo de recuerdos, de añoranzas atestiguadas por un cuerpo, de interrogantes sobre el destino de amigos en común; o será aquel vínculo naufragado del presente, en donde los paraderos desconocidos, los cuerpo heridos, pasan a ser ese movimiento constante de la vida.
En cualquiera de los casos, basta con regresar a casa –o viajar a la luna- o volver a guardar la vieja película que nunca se guardó del todo. Y claro, sonreír ante la extraña sensación, de que algunas partes del presente, carecen de movimiento y yacen podridas ante la vista de buitres hambrientos, que no son otra cosa, que el tiempo mismo.
domingo 22 de enero de 2012
León el Africano
He de confesar que siempre he sido un lector asiduo de las novelas de aventura. Desde Emilio Salgari, Julio Verne, hasta las novelas de ciencia ficción que aún ahora capturan mis horas de lectura. Sin embargo, hacía mucho tiempo que no me encontraba con una novela de aventura, que no solo fuese histórica, sino también que tuviera consigo una gran complejidad cultural, propiamente de un contexto determinado, pero sobre todo desde el hemisferio cultural, desde donde habla. Pocas novelas de aventura (al menos las que he leído) logran plasmar aquello en la magnitud que Amin Maalouf logra en “León el Africano”. Sin embargo, también he de confesar, que el “click” con aquel libro, no fue inmediato. Recuerdo que cuando empecé a leerlo terminó cayéndose de mis manos. Pese, a que desde las primeras páginas, tuve la impresión de que me encontraba frente a una buena historia. Terminando así en otras lecturas, creo que por aquellos meses, me encontraba enfrascado en George Orwell. Fue tan solo, un par de semanas atrás, cuando una vez más me encontraba buscado algo que leer, que caí en la cuenta en la novela de Maalouf.
Lo curioso de la novela, es que no es una novela de aventura propiamente dicho, sino más bien, se trata de una novela histórica. Ya que el Maalouf toma como protagonista a un personaje histórico, rastreable, y que inclusive publicó varios escritos.[1] Pero que a la vez es un personaje misterioso, que se encuentra entre las brumas propias de los conflictos violentos en el que se vio inmerso durante su vida. Me estoy refiriendo a Hasan bin Muhammed al-Wazzan al-Fasi, o cuyo nombre cristiano fue: Giovanni Leone di Medici, pero que luego se le conocería como León el Africano.
A mí, Hassan, hijo de Mohamed el alamín, a mí, Juan León de Mèdicis, circuncidado por la mano de un barbero y bautizado por la mano de un papa, me llaman hoy el Africano, pero ni de África, ni de Europa, ni de Arabia soy. Me llaman también el Granadino, el Fesí, el Zayyati, pero no procedo de ningún país, de ninguna ciudad, de ninguna tribu. Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía. (pg 9)
Queda claro que no es el primer autor que decide abordar a un personaje histórico, y cuya vida misma haya sido una aventura. Ejemplos de ello, hay muchos. Pero también es cierto, que muchas de esas novelas basadas en personajes históricos, son relativamente cercanos y con abundante información de ellos. En el caso de Hasan bin Muhammed al-Wazzan al-Fasi, la información es escasa y los hechos históricos que tuvo que presenciar son los precisos, e importantes, para capturar la imaginación del lector. Además el hecho de ser una novela que toca fundamentalmente el mundo musulman, y escrita por un musulman, son un plus que no se puede pasar por alto.
Quizás por ello, es imposible evitar realizar un paralelismo, con dos novelas que desde su propia orilla, abordan una problemática en común, y que comparten el gen de la aventura. Me refiero a “El Hereje” de Miguel Delibes y “En busca del unicornio” de Juan Eslava Galán. Ambas novelas abordan tópicos que en “León el Africano” serán abordados. La primera la problemática de la fe en Europa, ocasionada por el avance de los Luteranos y el papel de la inquisición española, y la segunda, contrapone la visión occidental de África; con los mitos y taras culturales que implican. Cipriano Salcedo, protagonista de El Hereje comparte la inteligencia de Hassan, el don de los negocios y la aventura que implica dejarse llevar por el destino, mientras que Juan de Olid comparte la desventura y la entereza en un lugar ajeno a él, y que en ocasiones se vuelve indescifrable, y aterrador. Sin embargo, será la estructura de En busca del unicornio la que se asemeja a León el Africano. Ambas novelas comparten una narración autodiegética, pero cuya maestría radica especialmente en la estructura del lenguaje, con el habla común, achispado por el humor de aquellos siglos.
Es el propio Hasan quien se encuentra recordando sus desventuras, en una especie de diario, dividido en años (cristianos y musulmanes) que va desde su nacimiento en Granada, hasta su regreso a Tunez. Pasando por otras ciudades importantes, como El Cairo, Roma, Fez, Tombuctú, Alejandría o Constantinopla. Pero serán específicamente: Granada, Fez, Cairo y Roma en los que el libro estará dividido. En todos ellas, el personaje se verá inmerso en hechos históricos, como el caso de Granada sitiada por los reyes católicos hasta su caída. De la misma manera se encontrará en el incendio de Tombuctú, como en la caída de El Cairo a manos del imperio Otomano, y el saqueo de la ciudad de Roma. Todas aquellas desventuras se verán acompañadas por guiños con personajes históricos, como Solimán, León X, Carlos V, Barba roja. Pero quizás lo más importante en la novela, es la descripción de las costumbres musulmanas, su cultura, su historia, pero también sus conflictos. No en vano aborda la Granada en los últimos años en manos musulmanas, y el papel que cumplió la religión en aquella ciudad, y el papel que cumpliría la misma, a manos de los cristianos. El conflicto de la fe, tomada como escusa para la expropiación de los bienes, para la persecución política. Sin embargo Amin Maalouf no solo aborda el conflicto oriente occidente, sino también los conflictos mismos de oriente. Los quebrantamientos raciales, las cuitas de quien profesa la fe verdadera y las ansias expansionistas, como también de la moral, y la corrupción de la misma. Dejando de lado la mitificación misma de oriente, en gran parte creada por occidente, y abordando una cultura musulmana, mordaz, violenta, e igual de corrupta que la de occidente.
He ahí quizás, donde radica la maestría de Amin Maalouf, al haber abordado a un personaje histórico como Hasan bin Muhammed al-Wazzan al-Fasi, cuya presencia estuvo en aquellos hechos históricos, y que en la mano de Maalouf, cobra el sentido de una metáfora, que a pesar de los siglos que nos separa, es tan contundente y tan actual, que preocupa.
Sin lugar a dudas, una buena novela, para quien quiera un acercamiento histórico y cultural con la cultura musulmana. Escrita con una maestría que es para sacarse el sombrero.
[1] Della descrittione dell'Africa et delle cose notabli che ivi sono (Descripción de África y de las cosas notables que ahí hay). traducción al árabe de las Cartas de San Pablo, las biografías de treinta árabes ilustres (de los cuales veinticinco son musulmanes y cinco judíos), un diccionario entre el árabe, el latín, y el hebreo, entre otras.
miércoles 18 de enero de 2012
El soundtrack de la semana
El soundtrack de la semana nunca fue más coherente con lo que nos está rodeando. Por ahí Cantilo, compuso un tema bajo un contexto diferente, pero cuya estupidez y cuya barbarie pareciera repetirse, obstinadamente como una tara genética. “Tanta mentira organizada” después de todo hay bronca, para donde se mire, siempre hay bronca al observar “Tanto desastre organizado”. Tanto hijo de puta suelto por ahí, en los poderes del estado. En fin, el soundtrack de la semana: “Marcha de la bronca”
Los agradecimientos por el video son para: MAVERICKANO4




