miércoles, 27 de enero de 2010

Actividad Paranormal


Uno de mis acostumbrados hábitos nocturnos que he ido dejando de lado con el paso de los años, era la de levantarme a mitad de la madrugada, casi siempre debido a un sueño intranquilo, y tomar mi guitarra constantemente desafinada, ver alguna película al azar, o revisar alguno de los libros sin nombre de los que nadie sabe su existencia. Sin embargo este calor endemoniado que provoca que mis pesadillas cobren cierto sopor pantanoso, provocó que retomara este viejo hábito, por lo que decidí verme una película comentada el día de ayer por un amigo. Es así como llego a esta película de la cual todo el mundo habla, y que hasta hace unas horas me resistía de ver.
¿Qué se puede decir de Actividad Paranormal? Una película rodada con tan solo 15 mil dólares, que es la opera prima del joven director Oren Peli, un israelí sin formación cinematográfica, y que causó un gran revuelo en el Festival de Cine Independiente Slamdance de 2008. Que Steven Spielberg y DreamWorks compraron la película y que pensaban realizar un remake de ella, pero tan solo decidieron cambiar el final. Sin embargo, lo cierto es que no podríamos decir que Actividad Paranormal es una gran película dentro del género de películas de terror o de sus sub géneros, entre esto último bien podría formar parte de estas dos películas enfocadas en las actividades paranormales, como lo fue “Voces del más allá” o “Imágenes del más allá”, pero también es cierto que esta película se encuentra en un nivel superior a las ya mencionadas, esto quizás es debido a la narración de la misma, una sola cámara que captura toda la diégesis, que es una técnica ya vista en películas de este género, como lo fue “El proyecto Blair”.
Lo cierto es que me importa poco lo que se pueda decir de la película; que si es mala, que si algunos les pareció un final gracioso, que Spielberg se orinó después de ver la película y percatarse que la puerta de su cuarto no abría, y me importa poco, porque aun después de haber visto esa película, echado en mi cama, con las luces apagadas, con la maldita puerta malograda de mi cuarto que se abre y se cierra por las cualidades del viento, aun después de estar escribiendo estas palabras sosegadoras, todavía no soy capaz de mirar los otros dos finales alternativos.
¿Qué si me gustó la película? La verdad es que si, si comparamos la falta de creatividad y de ideas por sacar copias y más copias de un cine japonés que ya fue exprimido hasta la saciedad. Además es ese miso estilo sosegado por contaros una historia, la que finalmente me agrada, a pesar de que no deja de tener algo del programa: historias de ultratumba, pero que de todas maneras logra cobrar un matiz propio con los personajes recreados.
¿Qué si me asusté? Pues sí, a pesar de que en los últimos 30 últimos segundos se deja observar la influencia del cine japonés (esto en el final de Spielberg), pero es precisamente esos juegos de silencio y ruido los que hacen que uno se mantenga expectante, sobre todo si nos percatamos de aquel BASS peculiar que aparece cuando van a pasar ciertas cosas, y que logra calar de manera psicológica al oírlo.
Y la verdad es que si estoy escribiendo sobre esta película, es porque necesariamente necesitaba una manera de sosegar estas ansias, que de a poco, me van cerrando los ojos, a pesar de que sé que aun me falta ver los dos finales alternativos, los cuales, han formado una especie de bloqueo, entre un mouse, un amor, y una cama que espera que llegue inexorablemente.






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