jueves, 8 de abril de 2010

Assassin's Creed 2 - la confirmación de una obra de arte


Probablemente el Assassin's Creed 2 sea el videojuego que con más ansias esperé. Sobre todo cuando me enteré, una vez más, que nos habían dejado de lado (a los usuarios de pc) al lanzar esta nueva versión de la Saga, que estoy seguro que los que jugaron la primera versión, nos ha dejado satisfechos. Al punto que cuando a uno le preguntan por algún videojuego que recomendar, no dudamos en recomendar el Assassin's Creed.
Muchos podrían preguntarse: ¿Qué es lo que hace tan especial al Assassin's Creed? Una pregunta medio complicada, ya que razones sobran, las ventas lo dicen, la crítica especializada también lo hace, las descargas piratas mucho más. Y es que el Assassin's Creed mezcla una serie de discursos que de por si provocan que uno se asome con cierta curiosidad al videojuego; las teorías de conspiración, datos históricos, templarios, Asesinos, la religión, son solo algunos de aquellos discursos. Sin embargo el logro de Ubisoft es haber podido mezclar todos aquellos discursos de manera en que nada está dicho, y en donde lo que uno cree que es lo correcto, no lo es.
No en vano el credo de los asesinos tienen como lema principal: “Nada es real, todo está permitido” que de cierta manera nos recuerda a Lacán. No en vano el Assassin's Creed 2 fue una espera que se hiso esperar demasiado. No entraré en detalles el por qué, ni en el tipo de versión con la que me hice, solo diré que la espera ha valido la pena.
El Assassin's Creed 2 empieza en donde se quedó su antecesor. Claro, suena trillado, pero no lo es tanto, si se tiene en cuenta el final de la primera versión, que dejó a más de uno con los huevos en la garganta y el corazón atrincherado. Reconocemos a Desmon, a Lucy, y al instante comienza una acción trepidante, en donde los diálogos se hacen imprescindibles, mientras golpeamos a unos vigilantes para intentar escapar, pero en donde tenemos muchas preguntas, demasiadas preguntas, como el hecho de ¿Quién mierda fue el sujeto 16? Esa es aun una pregunta que esperamos sea respondida con la próxima versión, o el hecho de: ¿Qué fue lo que vio Altair?
Todas son preguntas sin respuestas, al menos eso creemos hasta que nos metemos una vez más en el Animus 2.0 para entrar en un antepasado llamado Ezio Auditore. Allá en pleno renacimiento italiano, en una Florencia diseñada al detalle, y con un Leonardo Da Vinci demasiado amanerado y demasiado fofo para mi gusto. Llegamos a un renacimiento que se caracteriza por el arte, por los Medeci, pero sobre todo por las conspiraciones y los asesinatos que alcanzaban a todas las esferas sociales.
En esta versión también prima los datos históricos, cada uno de los personajes que aparecen en el videojuego, existieron históricamente, hay documentos que avalan su presencia, pero al igual que en la primera versión, aquellos personajes de pronto desaparecen de los libros de historia, o sus muertes están envueltas en un aura de misterio. Un ejemplo de la maestría en la que logran encajar a Ezio es en lo que se refiere a la conspiración de los Pazzi, en donde como ya sabemos, Lorenzo y Juliano de Medeci fueron atacados, y en donde finalmente su hermano fue muerto. Lorenzo logra escapar malherido gracias a la intervención de Ezio.
A lo largo del juego aparecerán este tipo de cosas, ya que a diferencia de Altair, estaremos con Ezio en un periodo de más de 20 años, por lo que iremos viendo evolucionar al Ezio mujeriego que solo buscaba venganza, (no diré el por qué para no joderles el juego) al Ezio consciente de que es parte de algo mucho más grande que él mismo.
Existen muchas cosas que han agregado y mejorado respecto a la primera versión. Sin embargo lo que probablemente más haya extrañado en el juego, son una serie de glifos que aparecen por toda la Toscana, Florencia, Venecia, Forlì. Todos queremos saber algo sobre el sujeto 16, ya en la primera versión nos encontramos con unas imágenes hechas con su sangre, para volver a encontrarlo y descubrir que lo creíamos que era nuestro enemigo, no es nada comparado con lo que iremos descubriendo a medida que reunamos los glifos, y en donde aparecerá el fruto del edén a lo largo de la historia, como en el retrato oficial de Napoleón, en una fotografía de Roosevelt, o en una manifestación pacífica de Gandhi. Sin embargo, lo que nos dejara una vez más con las bolas al cuello y el corazón atrincherado, será ver el video de 38 segundos que guardó el sujeto 16, el cual para agregarle sazón se titula: “La verdad” y en donde veremos algo que no entenderemos, a menos hasta que pasemos el juego, pero en el cual prima una visión del horizonte, en donde veremos el Kirimaya, y un breve diálogo que no puedo resistir escribirlo:
- Adán lo tengo -.
- ¡cuidado Eva!.

¿Qué se puede decir ante una obra de arte de tal magnitud? Pues nada, simplemente sacarse el sombrero y aplaudir, aplaudir mucho, mientras esperamos la tercera versión con las ansias, por terminar de resolver este misterio.

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