jueves, 8 de abril de 2010

¿Quién me jodió el mes de Abril?


Recuerdo que cuando era niño, allá en mis juegos de fulbitos contra los chicos del callejón del diablo, en las incursiones hacia casas abandonas, en las peleas de siempre provocadas por las cosas de niños, allá en aquellos tiempos y por esas cosas realizadas, no era extraño verme siempre con alguna herida, algún dolor, o simplemente enfermo. En aquellos días solía preguntarme si llegaría el día en que no me estuviese doliendo algo, pero por alguna razón cada vez que me hacia esa pregunta, me encontraba enfermo de algo.
Supongo que por aquel entonces, estar enfermo significaba no ir al colegio o al menos no tener la necesidad de tirarse la pera, cosa que siempre me agradó, pero también es cierto que a pesar de todas las cosas buenas que traía estar enfermo, también estaban el otro tipo de cosas, como el hecho de estar tirado en cama por más de una semana, con una fiebre de los cojones y vomitando todas las pastillas que casi nunca lograban su efecto. Recuerdo algún escape por los techos de mi casa para poder ir a jugar fulbito o simplemente para ir a la playa, pero casi siempre esas escapadas no duraban mucho, gracias a que mi mamá salía como loca a la calle para meterme de las orejas en cama.
Sin embargo todos aquellos días en que estuve enfermo en mi cada vez más lejana niñez, están envueltos en una aura melancólica, graciosa, pero sumamente especial. Sobre todo si la comparo con las enfermedades que vienen ahora, ya que a pesar de que los 26 no es una edad avanzada, hay cosas que el cuerpo ya se niega a repetir, y mucho más si nos referimos a la calidad etílica. Ya que desde hace 4 años, para ser especifico, distintos tipos de males han venido a visitarme, cada uno diferente al anterior, y con la característica de que todos llegan en el mes de Abril. Siempre odié el mes de Abril, hasta que oí esa canción de Sabina, pero lo cierto es que ni siquiera esa canción ha podido aliviarme en los últimos 4 años.
Y es muy probable que todo esto, no sea más que mi neurosis característica, pero estos males que solo me visitan en Abril, han alimentado mi odio por ese mes funesto, recordándome no solo la mortalidad, sino restregándome en la cara la certeza de que el próximo año llegará otro mal, distinto al de este año, que me tendrá tirado en la cama, mientras me pegunto entre los delirios de la enfermedad: ¿en qué momento se me jodió el mes de Abril?

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